La autoridad de María sobre Jesús

Ya me imagino lo que algunos pensarán del titular de este pequeño artículo: “¡¡¡Cómo es posible que diga que María tiene autoridad sobre Jesús!!!”, pues sí, esta situación de la conversión del agua en vino en una boda es una demostración de la autoridad de María sobre Jesús.

La situación de acuerdo con lo que cuenta el apóstol Juan (Juan 2; 1-12), es la siguiente: Jesús y sus amigos, osea sus apóstoles, fueron invitados a una boda, también estaba María, su madre, como otras personas más, y llegado un momento, se acabó el vino en plena fiesta. Al darse cuenta María de esta situación y que si ésta no se resolvía pronto los novios y los padres del novio iban a pasar la vergüenza de sus vidas, ella habla con Jesús y usando nuestra imaginación se entabla el siguiente diálogo: “Jesús, se acabó el vino, ¿puedes hacer algo?”; María le dice esto a Jesús porque sabía que de alguna manera u otra Él podía resolverlo, de lo contario no se lo habría pedido, a lo que Jesús responde: “¿Qué quieres de mi mujer? Aún no ha llegado mi hora”; y ante esta respuesta media seria y reclamona de Jesús a su madre, María sólo atina a decirle a los mozos: “Hagan lo que Él les diga”. ¿Con qué cara habrá dicho esto María? ¿tranquila? ¿alegre? Lo dudo, a mí me parece que, como toda madre, María se fastidió, e ignorando lo que Jesús le respondió y posiblemente sin mirarlo a Él ella se dirigió a los sirvientes y les dijo que hagan lo que Jesús les iba a indicar. Y fue así como los sirvientes trajeron 6 recipientes de agua, y bendiciéndolos Jesús los convirtió en el mejor vino que después todos celebraron con mucha alegría.

Díganme una cosa, ¿No es autoridad lo que muestra María frente a su hijo Jesús? No es la autoridad frente a Dios, no, es frente a su hijo, a ese hijo de carne y hueso, a esa parte humana del Hijo de Dios a la cual María tenía derecho como madre que lo trajo al mundo. Es así como María interviene por nosotros ante su hijo Jesús, es así como María nuestra Madre intercede por cada uno de nosotros cada vez que recurrimos a ella como la Madre de nuestro Señor y madre nuestra.

Una de las cosas que yo no soportaba era hacer renegar a mi viejita y menos que llore por mi culpa. Era algo que me atravesaba el alma, que hacía que me sintiera recontra mal, por ello trataba de enmendar las cosas para verla tranquila y feliz a mi viejita. Yo me imagino que algo así le pasó a Jesús, de lo contrario, dejaba las cosas así y si quieren vino pues que vayan a la tienda a comprarlo, ¿no? Pero Jesús responde, actúa, y hace el milagro en respuesta a la prácticamente exigencia de su Madre.

Por eso te invito a recurrir a María, indistintamente si eres católico o nó, eso no interesa, María es la madre de todos nosotros, no de unos cuantos. Por eso nos llamamos “hermanos en Cristo”, por eso ella siempre va a interceder por ti cuando tengas algún problema. Ella es una madre amorosa, tierna, dulce y también fuerte cuando se trata de defender a sus hijos.

María es mi madre, tu madre, nuestra madrecita linda!!!

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