¿Quieres sanarte?

Hace unos días estaba leyendo un libro muy interesante, se llama “Dios está contigo”, cuyo autor Max Ducado, nos comparte una serie de reflexiones basadas en lecturas bíblicas, una de ellas me llamó la atención porque reflejaba de alguna manera lo que nos pasa a algunos de nosotros cuando esperamos que Dios nos resuelva todos nuestros problemas.

El texto bíblico se refiere a Juan 5, versículos del 1 al 9 que relata lo siguiente: Se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo «Betsata», que tiene cinco pórticos. Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, lisiados y paralíticos. Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: “¿Quieres sanarte?”, Él respondió: “Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes”. Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y camina”. En seguida el hombre se sanó, tomó su camilla y empezó a caminar. (Juan 5, 1-9)

La lectura nos detalla que había un hombre que hacía 38 años estaba enfermo, que nunca pudo acercarse a la piscina…en 38 años!!!!

No podía caminar y siempre esperaba que otro lo ayudara, pero, aun así, Jesús le hace una pregunta que fue la que precisamente me llevó a la reflexión: “¿Quieres sanarte?”, parece burla, pareciera que Jesús se estaba burlando del pobre hombre. Lo ve tendido en el suelo, sin poder caminar y le pregunta si se quiere sanar, probablemente el hombre habrá pensado algo así como “pues claro que quiero sanarme”. Pero si Jesús le hace esa pregunta es por algo, tal vez porque Él no entendía como era posible que en 38 años no haya podido acercarse poco a poco a la piscina “Betsata”, ni siquiera pudo lograr que una persona lo ayudara, es evidente que este hombre que pedía limosna en la entrada se había acostumbrado a esta situación que sin querer queriendo, se convirtió en su zona de confort.

Es así como Jesús le dice: “Levántate, toma tu camilla y camina”. Lo primero que le dice es “Levántate”, ponte de pie, despierta, de pie tendrás una perspectiva completamente diferente a la que tienes cuando estás tirado en el suelo, cuando te abandonas. Levantarse es salir del fondo dónde has estado por mucho tiempo, posiblemente porque por muchos años escuchaste de otros que tú no eras capaz de lograr cosas importantes en la vida y te la creíste. Pues bien, ahora Jesús te dice: “Levántate”, sal de ahí, ponte de pie con la frente en alto y empieza a reconocerte como persona, como ser humano, como hijo de Dios.

Lo segundo que Jesús le dice al hombre es “Toma tu camilla”, ya para con eso de que otros lleven tu carga, llévala tú, a ti te corresponde llevar tus responsabilidades, aquellas cosas que tú y sólo tú puedes y debes resolver. No puedes seguir buscando, esperando, confiando, y asegurándote que otros carguen y resuelvan aquellas cosas que a ti te corresponden. Lleva tu mochila, pero deshazte de aquellas cosas que son una carga inútil que no te dejan avanzar.

Lo tercero que Jesús le dice al hombre de “Betsata”, es “Camina”, avanza, actúa. Ya te levantaste, ya tienes una perspectiva distinta de la vida, de tu trabajo, de tu familia, de tu propia vida. Luego, asume tus responsabilidades, aquellas cosas que debes resolver por ti mismo, lleva tu propia carga, que no la lleven otros, y ahora enfréntate a todo ello, paso a paso, sal de tu zona de confort -si es que realmente era de “confort”- y empieza a escribir tu propia historia.

Dios no hará aquellas cosas que nosotros podemos hacer. Dios no te va a levantar temprano, lo que tienes que hacer es acostarte temprano y pon tu despertador en la primera hora de la mañana. Si estás buscando trabajo, Dios no enviará tu currículo para encontrarlo, tú tienes que hacerlo. Dios te acompañará en todo este proceso, pero eres tú quien debe dar su 100%, y en aquellas cosas que parecen imposibles, en aquellas cosas donde diste lo mejor de ti y parecen imposibles de alcanzar, si éstas son agradables a los ojos del Señor, el Señor actuará, ahí sí mostrará su amor y su poder para hacer posible lo imposible, pero recuerda: el primer paso lo tienes que dar tú.

Deja de lado toda creencia que te impida crecer como persona, deshazte de aquellas cosas o personas que no suman en tu vida, confía en el Señor, lee y reflexiona su palabra que la encontramos en la biblia y verás los resultados. No será fácil el camino, pero cuando vamos de la mano del Señor, todo es posible.

Así como Jesús le dijo al hombre de “Betsata”, ahora te lo dice a tí: “Levántate, toma tu camilla y camina”. Dios te bendiga.

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