A Dios no le importa la religión

Hace unos días vi un video donde un pastor evangélico contaba una historia muy interesante que a continuación se las comparto:

“Estaba el Ángel en la puerta del cielo recibiendo a las almas que iban llegando, conforme llegaban, éstas después de identificarse, y que el Ángel corroboraba sus datos, ingresaban al reino de Dios, donde todo era belleza, paz y alegría. En eso se acercó el alma de un hombre, quien miraba un poco desconcertado el lugar, al verse frente al Ángel, este dijo:

–Buenos días…

–Buenos días, ¿cuál es tu nombre? – preguntó el ángel.

Jorge -respondió el hombre.

A ver, déjame ubicarte– El ángel buscaba el nombre de Jorge y no lo encontraba por ningún lado.

-¿Estás seguro que tenías que venir aquí? -pregunto el ángel

–Sí, estoy seguro – respondió Jorge.

Ante esta situación, el ángel llamo a Pedro, y como él tiene las llaves del Reino de Dios, evidentemente él tenía el dato.

–A ver ¿Qué pasa aquí? – preguntó San Pedro

–Bueno, estoy buscando el nombre de Jorge que acaba de llegar y no lo ubico en el listado -dijo el ángel.

–No puede ser, a ver déjame ver– dijo San Pedro.

–Efectivamente, no estás en la lista Jorge, pero dime, ¿tú eres católico?

-No – respondió Jorge

-¿Eres evangélico? – volvió a preguntar Pedro

-Tampoco – respondió Jorge

-¿Testigo de Jehová? – seguía preguntando Pedro

-Para nada – seguía respondiendo Jorge

-Ah, ¿eres adventista? – preguntó nuevamente Pedro

-No, para nada – respondió Jorge

-Entonces dime, ¿Cómo llegaste aquí? – preguntó finalmente Pedro

–El hombre que estaba crucificado en la otra cruz al lado mío me prometió que hoy estaría con Él en el paraíso – respondió Jorge.

Si bien es cierto que la historia descrita líneas atrás es ficticia, lo que no es ficticio es la promesa de Jesús al ladrón durante su crucifixión. Este hecho Bíblico nos lo cuenta Lucas en el capítulo 23, versículos del 39 al 43:

39Uno de los malhechores que estaban colgados allí Le lanzaba insultos (blasfemias), diciendo: «¿No eres Tú el Cristo? ¡Sálvate a Ti mismo y a nosotros!» 40Pero el otro le contestó, y reprendiéndolo, dijo: «¿Ni siquiera temes tú a Dios a pesar de que estás bajo la misma condena? 41«Nosotros a la verdad, justamente, porque recibimos lo que merecemos por nuestros hechos; pero éste nada malo ha hecho.» 42Y añadió: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en Tu reino.» 43Entonces Jesús le dijo: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.»

Jesús nos ama como somos, no por lo que somos, o podamos ser. A Él no le importa de que religión seamos, a Él le interesa que hagamos su voluntad: “Ámense los unos a los otros como YO los he amado”; Juan 13: 34, 35

Ninguna religión es dueña de la verdad, la Verdad es Dios y sólo Él nos hace libres.

Abramos nuestra mente y empecemos a reconocer a cada persona como hermano en Cristo, indistintamente de su credo o religión, y más aún, si no cree, con mayor razón debemos acercarnos, no para convencerlo de que crea, sino para demostrarle con nuestra vida que el amor de Dios existe.

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